La integración cuerpo y mente

La medicina holística del ser humano

Dos métodos han sido utilizados para entender y sanar la enfermedad llamada hombre: una es la medicina, la otra es la meditación. Ambos son tratamientos para la misma enfermedad.

Es conveniente comprender que la medicina analiza cada enfermedad del hombre por separado; es un enfoque que analiza las partes. La meditación considera que el propio hombre es la enfermedad; la meditación considera que la personalidad del hombre es la enfermedad.

La medicina cree que las enfermedades le sobrevienen al hombre y se van, que son algo ajeno al hombre. Pero poco a poco esta diferencia ha disminuido y la ciencia médica también ha empezado a señalar: No trates la enfermedad, trata al paciente.

Osho, fragmento de una charla dada en la Asociación Médica de Ahmedabad, Gujarat, India.

Hace poco más de seis o diez años resultaba difícil, casi imposible, imaginar que un kinesiólogo derivase a su paciente a practicar sesiones de reflexología, o que un hematólogo recomendara los beneficios de la meditación, que un médico clínico, además de recetar medicamentos recetara plantas medicinales, o sesiones de acupuntura.

Sin embargo, en actualidad, cada vez son más los profesionales de la salud que participan de la medicina integrativa.

Como su nombre indica, la disciplina integra la medicina convencional y las terapias complementarias, como la acupuntura, el reiki, la reflexología, los masajes terapéuticos, la musicoterapia, la fitoterapia, la meditación, la medicina ayurveda y la homeopatía, entre otras.

Para que la integración pueda ser completa, debe existir también una participación activa y responsable del paciente, y que se produzca interacción y diálogo continuo entre todos los especialistas y su paciente.  Se trata de un cambio de paradigma en la salud.

La medicina convencional, la más común en Occidente, basada en evidencias y técnicas orientadas a preservar o a recuperar la salud, evolucionó a partir de innumerables investigaciones que demostraron qué intervenciones tienen aval científico. Un mundo instaurado de ensayos y errores, de pruebas y ensayos experimentales y clínicos que suman casos comparándolos y estudiando drogas e intervenciones quirúrgicas para tratar, estudiar o curar.

La ciencia que responde a síntomas físicos y que demuestra su eficacia a diario convive con muchas de las técnicas complementarias como la reflexología, la acupuntura o el ayurveda que tienen sus orígenes en las medicinas milenarias de China o India.

El paradigma de la medicina cambió y sigue cambiando, estamos frente al inicio de una medicina más abierta y humanizada que se dedica al paciente como ser holístico, cuerpo, mente y espíritu.

Las técnicas complementarias ayudan a mantener los tratamientos en tiempo sostenido e incluso, en muchos casos, mejoran los resultados. Se logra que el cerebro descanse y deje de revolcarse una y otra vez en el sufrimiento.

En consecuencia, se reduce la respuesta a la presión, y disminuye la generación de cortisol en sangre que tanto influye en los problemas inmunitarios y anímicos. Por medio de los masajes, la musicoterapia, la reflexología, y la acupuntura, entre otras, también podemos atender contracturas, cefaleas, y controlar la ansiedad.

La medicina está deshumanizada. La única forma de humanizarla es con seres humanos bien entrenados que practiquen el contacto con los pacientes.

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